Ministerio de Justicia reconoce Ministerios carcelarios y trabajará con ellos. .
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“…Estuve enfermo y me visitasteis, en la cárcel, y viniste a verme…” San Mateo 25:36. En nuestro país el 70% de personas que son privadas de su libertad e internadas en un centro de reclusión, son sólo inculpados, es decir se encuentran en pleno proceso judicial y sin sentencia firme.
En el Perú la presunción de inocencia es aplicada al revés, aquí: “TODOS SOMOS CULPABLES HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO”. Por ello, la privación de la libertad de un ser humano sigue siendo para la sociedad y el Estado, el remedio “más eficaz” (entre comillas) para suprimir y restringir el derecho a la libertad, que es un derecho fundamental y muy preciado, después del DERECHO A LA VIDA.
Pero en vez de tener la prisión, un carácter resocializador o rehabilitador, se ha convertido en un depósito de seres humanos que no logra la reinserción social de un sentenciado sino el perfeccionamiento delictivo. Por ello, se dice que un penal es la UNIVERSIDAD DEL DELITO.
Es en este marco han surgido ministerios carcelarios de evangelización que han logrado a través del mensaje del evangelio el cambio de vidas, han logrado la conversión de peligrosos delincuentes y son la fuente de vida y esperanza para quienes por un error en la vida se encuentran privados de su libertad.
Muchos de estos ministerios actúan de modo independiente y sin la cobertura de alguna iglesia en particular, movidos por el amor que Dios pone por nuestros semejantes y sin muchos recursos. Algunos de ellos son ex – internos, aquellos que en carne propia experimentaron pasar por la carceleta, la celda y el pabellón de un solo caño y han adoptado un ministerio tras las rejas.
Gracias al ministerio carcelario, aun inorgánico y con bajo presupuesto, podemos encontrar en nuestros penales a los Pablo y Silas y a los carceleros de Filipos en la versión del siglo XXI, influyendo desde las cárceles y rescatando con la Palabra de Dios, más vidas, que a través de sus testimonios, impactan en los medios de comunicación.
El último caso más difundido y sorprendente fue el caso de Lady Bardales, su conversión, su bautismo, su libertad y su compromiso de difundir la Palabra de Dios en los penales, fue un verdadero desafío y un reto por emular en nuestras iglesias muchas veces sólo se limitan a predicar desde un púlpito dominical.
Pero más importante aún es que el pasado 25 de septiembre la Ministra de Justicia del Perú, Dra. Rosario Del Pilar Fernández Figueroa, convocó a los evangélicos para solicitar apoyo en el desarrollo de un trabajo en conjunto para levantar el nivel de las cárceles en el país, teniendo como plan piloto en el Penal de Lurigancho.
Es el momento de involucrar a todas las Iglesias Cristianas Evangélicas en un trabajo coordinado, a partir de lo cual, elaboraremos un convenio con el Ministerio de Justicia y así juntos fortaleceremos las unidad de los “Ministerios Carcelarios” de las iglesias evangélicas del Perú.
Vaya por ello, nuestro homenaje a quienes con mucho sacrificio y amor predican el evangelio desde las cárceles del Perú y han forjado un pueblo de Dios, una nación santa, una iglesia, por que no decirlo….una iglesia tras las rejas.
Fuente: Agencia Orbita.
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