En Argentina se oponen a la incorporación de la unión civil de personas del mismo sexo en la Constitución.
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La Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, el Arzobispado de Paraná, la Unión de las Asambleas de Dios, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Convención Evangélica Bautista Argentina, la Federación de Consejos Pastorales Evangélicos de Entre Ríos y el Consejo de Pastores de Paraná emitieron un comunicado donde expresan su oposición a la propuesta de un grupo de convencionales de incluir en la Constitución la unión civil de personas del mismo sexo.
“Nos encontramos ante un intento de hacer que cualquier tipo de unión, incluso entre personas del mismo sexo, sea jurídicamente equivalente al matrimonio, que es una unión estable de un varón y una mujer”, señalaron en un comunicado al que tuvo acceso El Once Digital.
En esa línea, que manifestaron: “Como varones y mujeres cristianos rechazamos este intento de oficializar lo que nuestra Constitución Nacional también rechaza en el artículo 19 cuando dice que ‘las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios’”. Y enumeraron:
“En primer lugar, es claro que ofende la moral pública de millones de familias argentinas que han enseñado y quieren seguir enseñando a sus hijos que la unión matrimonial tiene como fundamento la unión libre y permanente de un varón y una mujer. Esto es patrimonio no sólo de los creyentes sino de una gran parte de nuestra Nación. No se trata de un dato exclusivamente religioso. Se puede descubrir a partir de los elementos biológicos y antropológicos por la fuerza de la razón.
Sólo la unión estable de un varón y una mujer está en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de una sociedad humana. De ahí que equiparar cualquier otro tipo de unión significa ir en desmedro de la importancia fundamental de la institución matrimonial y familiar.
En segundo lugar, también es claro que perjudican a un tercero, ya que a partir de determinar la legalidad de este tipo de uniones se pone un fuerte condicionamiento a la educación que muchos padres quieren impartir a sus hijos en el seno de la familia, haciendo esta tarea propia de los padres muy difícil y complicada. La libertad de unirse o no con seres del mismo sexo siempre se ha ejercido como hecho o fenómeno privado, aunque la gran mayoría de las familias argentinas no compartan esto.
No se puede aducir que legalizar este tipo de uniones es necesario para evitar que los convivientes pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en tanto que personas y ciudadanos. Como todos los ciudadanos, pueden recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco.
Finalmente, afirmamos que no juzgamos a las personas aunque no la compartimos ni aprobamos las conductas incoherentes o contrarias a la naturaleza humana, como no compartimos el robo, el asesinato, la mentira, etc., ni tampoco los discriminamos sino que como pastores abrimos las puertas de nuestro templos para ayudar a toda persona, que quiera ser ayudada, a hallar un camino mas excelente, que para los cristianos es el que es alumbrado por las enseñanzas de la palabra de Dios, la Biblia”.
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