Se entrega el pastor que protestó en China.
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Los daños que causó el pastor Edward Pérez Romero al pintarrajear dos habitaciones de dos hoteles de China durante los Juegos Olímpicos, en señal de protesta por los abusos contra los derechos humanos en ese país, no son nada comparados con el mensaje que intentó enviarle al mundo entero.
Así se expresó ayer un amigo del pastor Romero, líder de una iglesia cristiana en La Puente que ayer se entregó a las autoridades en Beijing, tras presuntamente esconderse en un bosque desde el pasado 5 de agosto.
Romero buscó la atención de las autoridades chinas al pintar las paredes de dos cuartos en dos hoteles las frases: “Beijing 2008, nuestro sueño, nuestra pesadilla” y “Habla por aquellos que no tienen voz”, entre otras.
En ese exilio obligado, el pastor inició su esfuerzo denominado Éxodo 8 Uno, un movimiento que busca dar voz a la población cristiana de China y entre cuyos objetivos está la lucha por la ratificación de un tratado de derechos políticos y civiles de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que daría, entre otras cosas, el derecho a la libertad religiosa.
El pastor se entregó ayer a las autoridades en la Plaza Tiananmen, según familiares y amigos de su congregación religiosa, y tendrá que enfrentar lo que otros han pasado desde el inicio de las Olimpiadas: interrogatorio por horas y posterior deportación a sus países.
La semana pasada el gobierno chino anunció que seis manifestantes tibetanos permanecerían detenidos hasta 10 días, de los 14 que permite su ley.
La embajada estadounidense emitió ayer una declaración escrita urgiendo a Beijing a reconocer el derecho de la gente a protestar pacíficamente.
El mensaje de Romero, docente de Filosofía del Colegio San Antonio y residente de La Puente, es algo que su familia espera llegue más allá de los titulares noticiosos regulares.
“Para mí es un mensaje al mundo, él es sólo un hombre, pero vamos a ver cómo Dios puede usar a este hombre”, expresó su hija, Sarah Yetter Romero, ayer cuando anunciaron que su padre se había entregado a las autoridades chinas.
“El problema es que ahora no sabemos dónde está, se lo llevó un automóvil y quién sabe dónde esté”, agregó preocupada.
Según el pastor Tony Thomas, un religioso británico amigo de Romero, este fue simplemente a causar un daño estructural que aunque no es avalado por la Biblia, tiene “un trasfondo muy importante y muy grande”.
“Cuando tú comparas el daño que él ha hecho, que no sobrepasa los tres mil dólares, [se ve que] es muy pequeño en comparación con el que ha pasado y está sufriendo la población cristiana china”, expresó el religioso.
“Ahí se han perdido vidas, se ha metido a la gente a la cárcel , han perdido sus casas por cosas como éstas”, agregó.
Por eso es que para el mismo padre del pastor, quien lleva su mismo nombre, Eduardo Romero, lo que su hijo ha hecho es al mismo tiempo una fuente de “orgullo y preocupación”.
El gobierno chino no es razonable en su manera de actuar con la gente, explicó este oriundo de Arizona e hijo de padres mexicanos. “Por eso tengo miedo. Pero vale la pena, definitivamente”, agregó.
Hasta ayer no se sabía si Romero sería deportado a Estados Unidos ni si existía ya una fecha para su regreso.
Fuente: Impre.
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