John McCain tiene en la mira voto de los evangélicos.
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El día de marzo en que John McCain aseguró la nominación presidencial, el líder de un grupo evangélico latino escribió una carta jubilosa a sus iglesias, asegurando que este era una respuesta a sus “humildes oraciones”.
“Lejos de ser predominantemente ‘republicanos o demócratas’, los fieles miembros activos de nuestras iglesias cristianas [todos latinos] se llenaron de júbilo al saber que ya tienen por quién votar el próximo mes de noviembre”, escribió el reverendo Miguel Rivera, de la Coalición Nacional de Clérigos y Líderes Cristianos.
Rivera, como otros líderes religiosos conservadores —y a diferencia de los evangélicos blancos que no preferían a McCain sino a otro precandidato, Mike Huckabee— tiene un asunto en mente: por lo menos un tercio de los fieles de sus iglesias son indocumentados y muchos más tienen familiares que lo son.
McCain, para líderes como Rivera, es una aceptable respuesta intermedia entre votar su conciencia en asuntos morales como el aborto y el matrimonio homosexual o votar su conciencia social como inmigrante.
“Éste se convierte en “eje de acción íntegra” que representa ambas vertientes y dilemas de la Iglesia Evangélica Latina que son: jueces conservadores a la Suprema Corte y reformas a la ley de inmigración y sistemas de educación pública en Estados Unidos”, escribió Rivera.
Otros, sin embargo, afirman que el demócrata Barack Obama está bien posicionado para hacer la pelea con un creciente segmento de la población latina que puede ser significativo: los evangélicos.
Ni Obama ni McCain son evangélicos, pero ambos son cristianos activos, aunque de Obama se sigue diciendo equivocadamente que es musulmán. Hace poco, Obama apareció en la revista Newsweek orando y poco después, el candidato demócrata sorprendió a muchos apoyando, e incluso prometiendo expandir el programa de fondos para iniciativas de fe que inició el presidente Bush.
El reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano, sostiene conversaciones semanales con la campaña de Obama, y presiente que habrá una división en el voto evangélico: jóvenes con Obama y mayores con McCain.
“En todo caso, puede ser un voto clave en los estados a los que están apuntando, particularmente en el oeste”, dijo Rodríguez. “En una elección cerrada, como puede ser ésta, seremos un voto clave”.
Ya lo fueron en 2000, y particularmente, en 2004. Buena parte del progreso de George W. Bush dentro del voto latino se debió a su propio enfoque en los evangélicos latinos —el propio Bush es evangélico— y el accionar de pastores y de otros líderes que vieron en el político una combinación de conservadurismo e interés por lo latino.
“Y la gente se va a preguntar… ¿quién va a votar hoy, el evangélico o el hispano? Si entro como cristiano, McCain va a tener más oportunidad. Si es como hispano, será Obama”, apunta.
Aunque las iglesias son organizaciones que deben mantenerse al margen de la politiquería activa, muchos pastores se activaron e involucraron en organizaciones como la de Rodríguez durante las discusiones de la reforma migratoria en años anteriores. Y continúan divididos en torno al tema que consideran prioritario: inmigración.
“Me encuentro en un aprieto”, comentó el pastor de una pequeña congregación cristiana de Los Ángeles que prefirió guardar el anonimato. “Por un lado, entre mis feligreses veo el sufrimiento por lo que pasa, los ataques contra los inmigrantes, las redadas. Es muy difícil apoyar que esto siga ocurriendo”.
Rodríguez señala que su organización acaba de conducir un sondeo de opinión entre evangélicos latinos que aún no se ha dado a conocer, en el cual el tema número uno de interés es la inmigración.
“No es el matrimonio homosexual, es la inmigración”, dijo Rodríguez. “Luego viene la economía y tercero, los valores familiares”.
Un tema candente para los evangélicos sería, como lo fue en 2004, el matrimonio homosexual. Pero en este sentido, hay poca diferencia entre los dos candidatos: ambos creen que el matrimonio debe ser únicamente entre hombre y mujer.
Más allá de los candidatos sin embargo, están los partidos.
“A nivel de las bases, la gente todavía está viendo la retórica inmigrante y más que eso, las acciones. El tono antiinmigrante ya no está en la campaña presidencial, pero sí está en el Partido Republicano”, dijo Mark González, un líder evangélico de Texas, simpatizante republicano y asesor de McCain.
González piensa, sin embargo, que McCain, quien ahora sostiene que hay que asegurar la frontera antes de ofrecer una reforma migratoria integral, “es una persona íntegra y debemos confiar en que él lidiará con el problema”.
Para Samuel Rodríguez, sin embargo, la comunidad latina no olvidará fácilmente lo ocurrido con la reforma y el sentir antiinmigrante, y cree que algunos políticos, y en particular, el Partido Republicano, debería disculparse con la comunidad.
“Me parece buenísimo que McCain vaya con NALEO y La Raza, pero yo necesito que él me explique cómo es que va a asegurar primero la frontera y después viene la reforma. ¿Después cuándo? ¿Cuando terminen la muralla ésa de Jericó? ¿Cuántos años más vivirá escondida y angustiada nuestra gente?”, agrega.
Fuente: La Opinión
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